y, de golpe, vuelve todo

y, de golpe, vuelve todo es el resultado de un trabajo de investigación sonora militante que pretende cuestionar la fidelidad del sonido grabado a través de prácticas de escucha crítica. Una de las premisas de esta iniciativa es la convicción de que toda recepción - incluida, por supuesto, la escucha - debe cuestionar su objeto para poder dar lugar a un proceso de posicionamiento político y de emancipación. y, de golpe, vuelve todo opera en el intervalo entre el registro sonoro y su recepción, entre emisión y escucha, y busca generar sentido crítico desde ese espacio liminal.

y, de golpe, vuelve todo forma parte de un intento de repensar nuestra relación con nuestro pasado más inmediato, o, más bien, con aquellos acontecimientos que más han marcado la ciudadanía de Madrid en los últimos años. Estamos hablando, cómo no, del amplio conjunto de movimientos y hechos que hemos venido a llamar «#15M». Allá en la madrugada del 15 al 16 de mayo de 2011 me vi, casi de casualidad, en la Puerta del Sol de Madrid, con grabadora en el bolsillo y micrófonos binaurales en las orejas, sentado en círculo junto a otras 30-40 personas que desconocía por completo. Se trataba del inicio de lo que vino a ser la Acampada Sol, y, ya en aquel momento, decidí que mi trabajo, dentro de este acontecimiento, iba a consistir en realizar una documentación fonográfica lo más precisa posible de aquellos acontecimientos.

El #15M se distinguió por ser un fenómeno que, desde su mismo inicio, fue documentado hasta lo enfermizo. Había, ya desde aquella mañana del 16 de mayo, una clara conciencia de que lo que estaba ocurriendo tenía importancia histórica, y que era primordial no solo ser parte de ello, sino también documentarlo por todos los medios y en todos los soportes imaginables.

Ahora que han pasado tres años de aquello, los acontecimientos del verano de 2011 se nos aparecen cada vez más como una forma de «pasado», y nuestra forma de relatarlos y relatarnos en ellos son tan políticamente declinadas como los relatos históricos normativos a los que pretendemos oponernos.

Por estas razones, para el proyecto résistance(((s)))on, se adoptó la siguiente metodología: se pidió a una serie de personas que escucharan varias grabaciones de diferentes momentos del #15M. En todos los casos, no se les daba ninguna información de contexto sobre lo que iban a escuchar. Luego, se grabaron sus comentarios y reacciones a lo escuchado; su propia interpretación de estos documentos sonoros. En este sentido, la intención era no limitarme a presentar «sonidos de resistencia», sino presentar unas «resistencias al sonido», o unas situaciones de escucha lo suficientemente radicalizadas y críticas como para cuestionar la fidelidad del registro sonoro.

Las grabaciones utilizadas fueron grabadas en Madrid los días 16 de mayo, 19 de mayo, 5 de agosto, y 18 de agosto de 2011. Las personas que accedieron a escuchar y mostraron generosidad con sus impresiones, observaciones y reacciones a estas grabaciones fueron Marta Ardiaca, @inwit_, Silvia Nanclares, Rafa Milán, David Haller, y Carolina León. Marta Ardiaca proporcionó el título definitivo de la pieza. Marta Vallejo tuvo el gran gesto de transcribir y traducir al inglés todas las voces participantes.

y, de golpe, vuelve todo se realizó para el proyecto résistance(((s)))on, comisariado por Susana Moliner y Marta Vallejo de La Companiya. Hasta la fecha, ha sonado en los siguientes contextos:

  • JangOut Radio, Kër Thyossanne, Dakar, Senegal.
  • self/noise radio, Madrid.
  • Radio Panik, Bruselas.
  • Y, hasta el próximo 25 de junio, estará presente en la exposición résistance(((s)))on en El Dokkan, Alejandría, Egipto.
Poner el cuerpo

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El 2 de junio de 2014 amanece como un lunes cualquiera. Hasta que, a primeras horas de la mañana, todos los medios, y, sobre todo, los medios sociales, empiezan a rugir con una noticia importante. Juan Carlos I de Borbón, Rey de España, ha anunciado su abdicación. Inmediatamente, todos los planes para la tarde-noche de este día se van al traste, y por Twitter y Facebook se empieza a extender la convocatoria de una concentración en la Puerta del Sol a las 19:00. La concentración es, a la vez, una celebración de la abdicación real, y un acto para exigir un referéndum sobre el futuro del Estado.

No muy motivado, pero con una cierta sensación de deber, reviso cables, cargo pilas, formateo tarjetas, y me dirijo a la Puerta del Sol. Lo que me encuentro en Sol es, más o menos, lo que me esperaba: una extraña mezcla de lo viejo con lo nuevo. Las reivindicaciones republicanas de toda la vida enhebradas con las nuevas reclamaciones políticas derivadas del #15M. El ambiente es festivo, burbujeante. La gente, más que reivindicar, celebra (no queda del todo claro qué). Las banderas tricolor llenan la plaza, pero sin imponerse a todas las voces que componen ese extraño coro plurivocal.

El ambiente sonoro es el paisaje sonoro habitual de esa plaza: una plaza relativamente pequeña, rodeada de edificios altos, con un nivel de reverberación alto, y con una cierta contención sonora. Solo hace falta dar la vuelta por una calle cualquiera para que el rugido de la plaza desaparezca y nos encontremos con el paisaje sonoro típico de cualquier calle comercial del centro de la ciudad. Del rugido al progressive house en tres pasos y un giro.

Me dedico a escuchar todo lo atentamente que pueda, y voy abriendo y cerrando micros, realizando grabaciones, allá donde doy con un sonido, una superposición de sonidos, que me resultan interesantes. La concentración tiene mucho de encuentro entre amigos, y me encuentro con tanta gente conocida que el registro de sonido resulta complicado.

De repente, oigo un sonido diferente. Instintivamente, giro la cabeza, y lo localizo en la boca del metro de Sol - una construcción arquitectónica que las madrileñas hemos venido a llamar, cariñosa- y benevolentemente, «La Ballena». Son las 20:30, y la Policía ha hecho lo que lleva haciendo rutinariamente desde el 2011: cerrar la estación de metro de Sol y todos los demás accesos a la plaza ante la llegada de más manifestantes. Pero el ruido que he escuchado es algo diferente. Camino unos metros, y veo que un grupo de unos 12-15 jóvenes se han colocado debajo de la persiana de la boca del metro, y han interpuesto sus cuerpos entre la persiana y el suelo. De una manera desesperada, sosteniendo y golpeando rítmicamente las placas de la persiana, están consiguiendo mantener la boca del metro abierta. Dentro de la estación, consigo entrever un trabajador del metro y un par de guardias, con rostros y gestos de clara desaprobación. Pero parece que no, que la persiana no cierra. Pulso el botón rojo y hago una toma.

Luego, sigo dando vueltas por la plaza. Voy buscando frases, expresiones, gritos, sonidos distintos, diferentes. Voy abriendo y cerrando micros. Me paro y charlo con mi amiga Beatriz, curiosamente, de cosas que no tienen nada que ver con lo que está pasando a nuestro alrededor. La plaza se ha llenado de gente, moverse se está complicando. Viendo que el 3G está empezando a fallar, salgo por la calle Espoz y Mina y hago una conexión en directo con el equipo del programa La Idioteca, de Radio ELA, que está realizando una cobertura de las concentraciones en Madrid y Málaga. Vuelvo a dar una vuelta por la plaza.

Ha pasado una hora. De repente, vuelvo a oír ese ruido particular. Dirigiéndome a esa parte de la plaza, me doy cuenta de que los jóvenes siguen ahí, siguen sosteniendo la persiana de la boca del metro. Siguen ahí como si el tiempo no pasara. Me acerco. Los observo. Veo que nos separa, como poco, una década de edad. Escuchándolos, entiendo que son de fuera del centro de Madrid. Se lo están tomando en plan festivo. Cada equis tiempo, alguno entra y reemplaza a una compañera. Una chica toma el megáfono, y empieza a animarlos recitando proclamas diferentes a las que suenan por otras partes de la plaza. Proclamas que hablan de los barrios de la periferia.

Estoy incrédulo. Observo con más atención, y me doy cuenta de que el motor de la persiana está desactivado: ya solo actúa el peso del montón de metal. Pero los jóvenes cuerpos siguen ahí, una hora después, impertérritos, animados cada equis tiempo por una proclama, por un eslogan, dando baterías de golpes rítmicos en la persiana cada cierto tiempo.

Hay ciertos momentos de stasis; momentos en los que los cuerpos bajo la persiana no se mueven, y parecen parte de la infraestructura de la Ballena. A mí alrededor, oigo conversaciones circunstanciales. La gente ha dejado de prestar atención a los cuerpos bajo la persiana; hablan, se desplazan, y hacen como si aquello, de repente, pasara a ser parte de la normalidad en la Puerta del Sol. Como si los jóvenes bajo la persiana fueran, simplemente, una versión más de todos los personajes de Warner/Disney, de todas las esculturas humanas buscando sacarle unos cuartos a los turistas. Como para reafirmar esta impresión, los transeúntes siguen entrando y saliendo como si nada. Algunos, al salir, se chocan con los cuerpos que sostienen la persiana. Algunos se muestran irritados por encontrarse tanta gente agolpada a la salida del metro.

Los cuerpos que sostienen la persiana, los cuerpos contra el metal, se nos han hecho, de repente, invisibles, se han convertido en una extraña retaguardia.

Esa sensación me congela la sangre, hasta que me doy cuenta de que yo mismo he tomado una postura de distancia. Me he colocado en estado de escucha atenta, o, como suelo decir, de «pensar con los micrófonos»; me he colocado en una posición para hacer una buena grabación de audio de aquello, y me estoy limitando a grabar, vigilar los niveles, y sacar el móvil para hacer una foto cada equis tiempo.

Me visualizo a mí mismo haciendo eso mismo en ese mismo momento. Me empiezo a hacer preguntas. En situaciones así ¿quién decide quién pone el cuerpo y quién lo graba/fotografía/registra/relata? ¿No debería haberme dejado de binaurales y leches y haber reemplazado alguno de esos cuerpos que sostenían el metal? ¿Quién tiene poder para pulsar el botón rojo de la grabadora, y quién no? ¿Quién decide qué es importante, qué es interesante, qué se graba y qué no? Mi conversación con Beatriz ¿no merecía ser grabada, igual que el resto de cosas? Y mi conversación con Julio y su chica ¿qué? ¿Cómo grabamos? ¿Usamos micrófonos binaurales/onmidireccionales - como es mi caso - para registrar tanto lo que tenemos delante como todo el sonido circundante? ¿O usamos un hipercardiode para aislar el sonido que nos interesa de su entorno?

Ahí, de pie delante de esos cuerpos sosteniendo la persiana, me doy cuenta de que todas esas decisiones son decisiones políticas. Son formas de negociar/poner el común relaciones de poder y relaciones de producción de sentido. Son, de alguna manera, formas de hacer política. Y son lo que conforma nuestra producción de cultura. O, más bien, la producción de nuestra cultura. Que no se trata de grabar paisajes sonoros políticos, se trata de grabar políticamente. Ahí, pensando con los micrófonos, empiezo a pensarme de otra manera.

Cierro los micros, y me alejo. Decido dirigirme al estudio de Radio ELA, decidido a aprovechar los últimos minutos de emisión de La Idioteca para lanzar el sonido de esos cuerpos contra la persiana. Por el camino, aunque las pilas de mi grabadora están casi a cero, no puedo evitar enfundarme los auriculares y dejar que el sonido de la boca del metro de Sol me acompañe mientras cruzo el centro de la ciudad paseando, o, como me gusta decir, «pensando con los pies».

Por el camino, mi escucha de la grabación se mezcla con la escucha del ambiente sonoro, tan normal, que me rodea. También, como todo acto de escucha, la memoria se entromete. Así que, de memoria, escucho ese sample que mi amiga Sole tan hábilmente aisló y usó en el tema que cierra su primer LP. También escucho, aunque fuera desde el relato textual, a los manifestantes de Claremont Road, colocando sus cuerpos en redes, en andamios, en fachadas y en tabiques en el suelo; convirtiendo sus cuerpos en pertrechos, en armas de defensa ante la llegada de furgonas de policía y excavadoras para echar abajo las casas, como tan bien ha relatado mi amiga Julia Ramírez en su libro.

También pienso mucho en las políticas aurales de esto; en a qué suena poner el cuerpo. En cómo, y a qué suenan estas cosas. Pienso, cómo no, en el grito silencioso del 22 de mayo de 2011 en esa misma Puerta del Sol. Pienso en la brutal cacerolada del 13 de octubre del 2012. Pero también pienso en los conciertos de Le Parody, y en el hecho de que, aquel día de 1993 en Claremont Road, aquellos cuerpos que no se habían encadenado a tabiques o descolgado de redes y andamios, recibieron a las lecheras y los antidisturbios con una gran ovación y empezaron a vibrar al son de los primeros compases de lo que sería una rave salvaje.

Poner el cuerpo. Va de poner el cuerpo.

A Space For Overhearing. «Centro cívico», una intervención sonora en el espacio público

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«Centro cívico» fue una instalación sonora pública efímera, resultado del taller de Brandon Labelle en La Casa Encendida entre el 21 y 24 de mayo de este año.

El taller se centró en una investigación de la relación entre los cuerpos privados y el espacio público. No en vano, ya en la primera sesión Brandon citó la conocida frase de Vito Acconci: «El espacio público está lleno de cuerpos privados.».

Se trataba de enfocar el sonido como un elemento relacional en el espacio público, y la presencia del cuerpo privado en el espacio público como un acto de responsabilidad civil. Y lo que mejor expresa esta relación es la voz: la voz como una forma de hacerse presente, de «estar ahí» en el espacio social.

Al pasar al proceso de investigación, la metodología adoptada nos obligó a dejar atrás nuestras zonas de confort y nuestros procedimientos habituales. A lo largo de cuatro días, tuvimos que guardar grabadoras y micrófonos en las mochilas, y fuimos buscando lugares y momentos para actos de escucha, recogiendo voces y actos de habla en lugares públicos, y registrándolas en nuestros cuadernos.

Esta simplificación radical del acto de registrar sonido resultó muy liberadora - solo necesitábamos nuestro oído, nuestra atención, y un boli y un cuaderno a mano - a la vez que frustrante: las voces son rápidas, el sonido es demasiado rápido. El sonido, como sabemos, va a la velocidad del sonido. Quien más, quien menos, todos desarrollamos peculiares formas de notación para captar en el papel todo lo que sonaba a nuestro alrededor. Las voces y frases registradas luego pasarían a ser reproducidas en nuestra propia voz, generando un curioso palimpsesto de subjetividad desplazada.

El cambio de metodología y herramientas también nos fue empujando a un cambio de lenguaje, a una mutación en la forma que teníamos de referirnos a nuestra práctica. Entre el lugar en el que estábamos trabajando - el madrileño barrio de Lavapiés, donde se han llegado a registrar más de 80 idiomas distintos - y la composición internacional de las participantes en el taller (gente de EE.UU, España, Portugal…), a partir de cierto momento, nos dimos a un poco de lenguajeo. Aparecieron palabras como sanscripción, pharmistry. Al segundo día, Paula trajo la palabra orejismo, que había registrado en una conversación en el metro. Orejismo pasó a ser lo que mejor definía los actos de escucha que ensayamos esos días. Y Brandon lo tradujo a «Activo orejismo» para nuestro flyer.

Estos deslices y traslaciones lingüísticas no eran fruto de la causalidad. Nuestra práctica de escucha y registro de voces por las calles, plazas, bares y transporte público por Madrid nos llevaba a repensar la actitud de escucha atenta. Más que escucha, nos dimos cuenta de que los resultados más interesantes provenían más bien de una escucha periférica: más que listening, overhearing, la escucha de aquello que está justo fuera de nuestra atención inmediata: una conversación al otro extremo de la barra, en la esquina contraria del vagón de metro, una voz desde detrás de la esquina de una calle colindante.

Así, la instalación final fue un intento de crear un espacio para esta escucha poco atenta, la escucha periférica: «a space for overhearing». Un lugar en el que el palimpsesto de voces enlatadas proporcionara un lugar para la conversación, para hacer sonar la voz propia. Para producir, en definitiva, espacio público.

Radicalizar la escucha: seminario-taller en Cruce, del 7 al 28 de junio 2014

Radicalizar la escucha.

Taller de introducción a la fonografía social y la investigación sonora militante

«Cómo escuchamos lo que escuchamos en los espacios que llegamos a ocupar, nos constituye dentro de este espacio público. A ti y a mí.»

Ultra-red, «Constitutive Utopias» (2000)

Este taller estará dedicado a una introducción a la fonografía, las grabaciones de campo y el paisajismo sonoro desde un criterio social. Partiendo de la premisa que tanto nuestro paisaje sonoro como nuestra forma de relacionarnos con él son cosas sociales, colectivas, y, por lo tanto, políticamente declinadas.

El taller se organizará como un grupo de trabajo, y realizará cuatro sesiones de trabajo a lo largo de cuatro fines de semana. Iniciaremos las sesiones con una línea de trabajo en lo más importante a la hora de tomar consciencia de nuestro entorno aural: la escucha. Basándonos en lo que se suele denominar «pedagogía de la escucha», realizaremos varias sesiones y protocolos de escucha, de paseos sonoros, así como sesiones de trabajo de campo. Ello nos permitirá contextualizar y determinar mejor la introducción a técnicas de grabación y formas de trabajar con material sonoro. En paralelo a todo ello, iremos ampliando nuestro conocimiento de la historia de la fonografía y el paisajismo sonoro, artistas, colectivos, y obras importantes dentro de este ámbito cultural, así como hitos concretos que han determinado las diversas formas que adoptan estas prácticas hoy en día. Lo haremos a través de presentaciones y audiciones de piezas, y mantendremos una línea permanente de lecturas sobre el tema.

«Os voy a poner un ejemplo. Muchas veces se nos dice que la música es sonido organizado. ¿Qué pasaría si en lugar de eso pensamos que es un proceso de escucha organizada? Quizás entonces podríamos hacer algunas cosas.»

Arika y Glasgow Open School, «Manifiesto Arika», (2010)

Las últimas sesiones del taller se dedicarán a las distintas formas de elaboración y presentación que puede adoptar el paisaje sonoro. Aprenderemos algunas nociones básicas de edición y manipulación de sonido. Abordaremos formas narrativas complejas y también políticamente determinadas, como el archivo, o el atlas/mapa. Realizaremos podcasts, contando con la infraestructura del programa de radio self/noise. Aprenderemos a usar y generar mapas sonoros, aprovechando la infraestructura de Radio Aporee, un mapa sonoro global que usa el back-end de Open Street Maps y el Internet Archive, lo cual nos permitirá introducirnos en el mundo del /locative audio/.


Kamen Nedev es productor cultural independiente afincado en Madrid.

Bajo el heterónimo «Acoustic Mirror» lleva desarrollando desde 2005 una labor de investigación y producción en fonografía, y arte sonoro, con un énfasis tanto en el paisaje sonoro del espacio urbano como en la producción social de sonido.

Desde febrero de 2013, dirige y presenta self/noise, un programa de radio dedicado a la fonografía y prácticas sonoras con carácter social, el activismo sonoro, así como la investigación sonora militante.

http://acousticmirror.tumblr.com

http://self-noise-project.tumblr.com

Lugar: Cruce Arte y Pensamiento

c/ Doctor Fourquet 5,

28012 Madrid

Atocha, Antón Martín, Lavapiés Fechas y horarios:

  • Sábado 7 de junio, 16:00-20:00.
  • Sábado 14 de junio, 16:00-20:00.
  • Sábado 21 de junio, 16:00-20:00.
  • Sábado 28 de junio, 16:00-20:00.

Número de plazas:

15

Requisitos:

Una breve descripción biográfica, y una, también breve, carta de motivación.

Precio:

25 €

Inscripciones:

kamennedev@gmail.com +34 635 712 339

2014-04-23: HDD

I was transferring a rather large amount of data - ironically, my own field recording archive - between two external hard drives when the hums and clicks of the drives started distracting me from staring at the progress bar. I noticed that the two drives were making markedly different sounds, so I reached out for my contact mics, some masking tape and my recorder and started listening and recording different takes of both.

Initially, I thought that the recordings would make a nice sample for further processing, e.g., a granular synth in a live context, but, really, after listening to all the takes, I decided that they didn’t really need any post-processing. So this is simply a layering of different takes from different places on the hard disk hulls, with no more manipulation than a few fades.

Details:

Contact mics* -> Olympus LS-11 @ 24/96.

…a recorder is a tool for learning to listen without a recorder.
Bernie Krause
2014-04-17 Calafou: Bookscanner in operation

Bookscanner in operation at the Calafou community HackLab.

The scanner was designed and built by Voja Antonic for the Hack The Biblio project.

Soundman OKM II Classic Studdio -> Olympus LS-11

2014-04-17 Calafou, Outdoors

An outdoor take of the everyday soundscape at the eco-industrial, post-Capitalist colony of Calafou.

Soundman OKM II Classic Studio -> Olympus LS-11

No creo en la fidelidad de la grabación, sino en la grabación misma.
Sol Rezza
It’s not music,” said one, “it’s a training manual.
Christopher DeLaurenti, «Towards Activist Sound», The Wire Magazine, April 2014